Encontré el mejor Club.
“La maravilla de un solo copo de nieve, supera la sabiduría de un millón de meteorologistas” (Sir Frances Bacon)
Ya estamos metidos de lleno en el invierno, y con él llega el deporte blanco por excelencia: el esquí. Este deporte se desarrolla en climas muy fríos y de altura, y consiste en deslizarse por la nieve sobre dos tablas que están sujetas al pie mediante unas fijaciones sobre las que se coloca la bota del esquiador.
En España, este deporte hace su aparición en el año 1910; aunque no fue hasta los años treinta cuando pequeños grupos de aficionados comienzan a practicar este deporte en las estaciones de Navacerrada, La Molina, Candanchú, Nuria, Pajares y Sierra Nevada.
En el año 1941, se crea la Federación Española de Esquí (EEDE) y a partir de ese momento, el incremento y la mejora de las estaciones de invierno, unido a un desarrollo constante para modernizar el material; hicieron evolucionar la práctica de este deporte hasta nuestros días, donde se ha convertido en uno de los más practicados entre la gente.
Este deporte, sin ninguna duda, puede ser considerado como uno de los más hermosos que existe en cuanto a armonía visual se refiere, debido al escenario donde se desarrolla; ya que está rodeado de montañas nevadas y en plena naturaleza.
Si además de su entorno privilegiado, le añadimos que es una actividad tremendamente divertida y sobre todo, saludable; no me equivoco al decir que es un deporte altamente recomendable tanto para niños como para adultos. Si queréis disfrutar de este maravilloso deporte con total garantía y seguridad, no dudéis en poneros en manos de gente profesional, gente que ame el esquí y disfrute enseñando a apreciarlo.
Yo, hace algunos años, estuve buscando un club en donde apuntar a mis hijos; pues quería que aprendiesen este bonito deporte que yo había practicado cuando era joven, (bueno… un poco más joven). Busqué bastante; tratándose de mis hijos no me quería equivocar, y reconozco que me daba terror dejarlos con gente desconocida, tan pequeños (uno empezó con cinco años y el otro con seis) y tantas horas. Busqué, busqué y al final me decidí por un club que pensé que reunía todas las exigencias que yo quería para atender las necesidades mías y de mis hijos.
De esto han pasado ya seis años y ese club que yo elegí, no sólo ha cumplido con las expectativas sino que las ha rebasado. Apunté a mis hijos y a los dos años, después de verlos tan fascinados me apunté yo y retomé mi interés por este deporte que había dejado aparcado hacía tantos años. Incluso reconozco que espero con gran ilusión que llegue el invierno y comencemos los cursillos cada fin de semana: por la alegría que me proporciona pasar un día entero esquiando con mi marido y mis hijos, por la cantidad de amig@s con los que coincido en el grupo, por las risas que nos pasamos, por esas vueltas en el autocar con el pequeño de mis hijos dormido en mis piernas después de un agotador día de ejercicio, por volver a ver a esos fantásticos monitores que con tanta profesionalidad, dulzura y paciencia se encargan tanto de los peques como de los mayores… Gracias a ellos, amamos este deporte; a veces muy duro, pero siempre fascinante.
Yo no voy a extenderme en la cantidad de virtudes del club que elegí; sólo os diré que se llama ECONIEVE.
Si os gusta la nieve, el esquí, disfrutar en familia y ver a vuestros hijos disfrutar; echad un vistazo a su página www.econieve.com merece la pena que los veáis trabajar. Os dejo este vídeo que me gusta mucho y es idóneo para estas fechas.
Gracias chic@s.
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Me enorgullece un montón que os gustase mi artículo, pero como dijo Jonas Edward Salk “La recompensa del trabajo bien hecho, es la oportunidad de hacer más trabajo bien hecho” y vosotros lo merecéis. Gracias ECO.